Inútil i importante

Pequeños ensayos importantes e inútiles del día a día que invitan a pequeñas o grandes reflexiones. Aquí es donde después de cuidar mis ideas las entierro.

jueves, 3 de noviembre de 2011

El universo


¿Y si fuera la tierra quien se moviera y no nosotros? ¿Y si fuera todo una especie de cinta mecánica gigante recubierta con montañas, “criaturas de Dios”, y 80.000 cosas más? Toda la historia de la  humanidad sería inventada, alguien se la hubiera inventado y la hubiera puesto ahí preparada para satisfacer nuestra curiosidad y buscar una realidad que encaje a la perfección. Los planetas son un invento, junto a las estrellas, es solo una especie de poster que también gira con la tierra con pegatinas enganchadas, todo estaba ya construido antes de que nos hicieran. Lo que “los creadores” no saben, es que ellos también forman parte de algo más grande. Pues se piensan que son los amos de todo, pero no es así. Si creemos en Dios, ¿cómo sabemos que no hay nada más grande que él? ¿Y si hay todo de “creadores” por un montón de universos? Es más, incluso los creadores de los creadores no saben lo siguiente: A ellos los ha creado una especie de monstruo gigante, que se comunica de una manera mucho más que incomprensible para los humanos. Se podría decir que su dimensión es de unos 100.000.000 universos como el nuestro. Vive en un mundo blanco, semitransparente, con unas líneas definidas sobre un fondo difuso, y sobre todo, un mundo flotante, todo flota (lo que para nosotros sería el caos, para ellos es el orden). Es todo blanco e infinito y están haciendo pruebas con una especie de átomos llamados (traducido para los humanos) electerso y nuclerso, uno de estos monstruos decidió juntarlos y se produjo lo que llamamos hoy en día “universo”. El big bang es lo que nosotros interpretamos como “el choque del electerso y el nuclerso que se juntaron y formaron esto”.

Y esta es la historia de nuestro universo. Puede que la Tierra sea una cinta mecánica gigante, puede que venga de otro mundo, puede que los dioses sean imbéciles; lo único que está claro en TODO el universo es que te quiero, y que nunca me rendiré por compartir el universo contigo.

Ríos de imaginación


Ríos de imaginación fluyen por las sábanas, luz negra entra por las cortinas: hay un payaso, un avión y un amor; hay un Pegaso, un camión y un temor. Ríos de imaginación que fluyen por ti.

Los temores y preocupaciones no duermen, bailan y corren, no dejes que te coman, pirañas de río ¡que no se alimenten!

Acariciantes manos de damas hermosas parecidas al roce de calientes brisas intentan hacerte olvidar la persona a la que amas. Enfadados leones se pasean por los ríos, saltando agresivos y enfadados gruñidos esperándome a mí para ser domados. Yo, famoso aviador, salto de avión en avión mostrando mi valor. Gran músico salgo aplaudido de un liceo de millonarios. Gran atleta venciendo el tiempo. Actor impecable. Policía valiente. Pero por encima de todo, gran amador, pues tanto te amo que es lo que más quiero soñar.

Bailando sobre la amarilla Luna, miro la Tierra como una cuna, iluminada por el sol absorbiendo su fortuna.

lunes, 24 de octubre de 2011

Pensamientos de una lágrima


Mientras tanto se hace oscuro… las horas pasan, el frío se ríe y el calor se va. El frío me mira… mientras el calor se va. Llueve.

Fíjate, no parece que llueva, pero un gran y potente rayo atraviesa el cielo dejando a la vista grandes gotas alargadas en suspensión. Yo soy como una gota, la única caliente.

Voy cayendo con fuerza, me dirijo sobre cualquier sitio, pero… yo no me conformo con cualquier sitio. Las otras vas cayendo y como buenas gotas de agua que son, caen en cualquier sitio, mojan y se adaptan. Si caen dentro de un vaso se adaptan, si caen dentro de un jarrón también. Yo solo quiero caer en un solo sitio, y nunca me dejaré acabar de caer hasta que no esté donde quiero estar.

Batalla perdida


¡Lucha, pierde, levántate y vuelve a perder!
Cuando todo depende de un instante
Palabras encendidas se desbordan
Brota un frío incesante
Y se apagan,
Caen.

Mis palabras se caen, el fuego se pierde,
Mis ojos te miran y se queman de frío,
Horas pasan mientras mi sangre muerde
¡Lucha cuando palabras brotan y caen!

Silencio:        , me miras,
Sonrío, sonríes, late el corazón:
Música ignota silenciosa extraña.
Música quemando un mundo y más
Por encender una chispa en ese rincón
Que creía que no conseguiría jamás
Por la que he caído sin razón
En la belleza, la desazón.
Ya brota ya quema
sin caparazón
Y se apaga
Y cae
.

Motivos por los que despertar

Antes me he quedado mirándome al espejo fijamente. Estaba pensando “¿Hay algo que tenga sentido? Todos estos objetos que tengo alrededor, mi cuerpo, mis ojos, el aire, la luz… ¿qué puñetas hacen aquí?… ¿de dónde han salido y qué hacen aquí conmigo?”. Realmente… hay algo que falla o que no entendemos. Yo formaba parte de todo, no eran los objetos y yo, eran simplemente “los objetos”, TODO estaba relacionado con todo. ¿Es esa nuestra “realidad en sí”? La “reductibilidad” de todo, todo reducido a un cúmulo, un cúmulo reducido a nada. ¿Nada? Sí. Nada tiene realmente “valor”. El valor de hoy en día lo asociamos a “un portátil vale 6 cámaras digitales (3000€=6x500€)” todo es matemáticas; eso es lo contrario a valor. El verdadero valor está en lo que no se puede comparar. Pues bien, no hay valor en nada, menos en una cosa.

Precisamente cuando llegaba a una conclusión uno de mis dos perros vino a rascar la puerta del baño, quejándose porque quería irse a dormir conmigo y acurrucarse cerca de mí, pues me echaba de menos, y yo a él, igual que a muchas personas. Pues igual que un perro yo tenía ganas de volver a oír tu voz, que una sala llena de público me aplauda, de ver una puesta de sol paseando con un aire fresco acariciándome las mejillas, de todo menos de ir a dormir sin algún motivo por el cual despertar… Eso es lo único que tiene valor en mi “realidad en sí”: eso, el arte y pocas cosas más.

domingo, 23 de octubre de 2011

Lucha, pierde, levántate, vuelve a perder…



A veces nos cuesta hablar, a veces se nos caen las palabras por la borda. Hace frío… ¿es esto un castigo? Que alguien me explique porqué tengo que perder esta batalla… y que, por Dios, que me haga perder la guerra, quien sea, pero que no me haga seguir luchando en otras batallas. Nunca me rendiré. Pues… ¡PUES NO PUEDO! ¡Y que maten a quien pueda! ¡Que lo esclavicen, pues uno es libre luchando,  y yo sin ti no puedo ser libre! Y todo tiene puñetero sentido y… ojalá no lo tuviera. ¡Maldita sea! Lo peor de todo es que…

Me hundo y te hundo y te hundes y me hundes, dos viajeros forajidos soñando en sueños perdidos; cosas sin sentido, y te miro y me miras y… tiene sentido, pero… hace frío. Palabras caídas por la borda, palabras que lucharán y nadarán hasta que empiecen lo que han acabado. ¡PALABRAS DERROTADAS UNA Y OTRA VEZ! Palabras encendidas por las cuales no han tenido compasión…

Ahí donde yo tenía que empezar una chispa quemando todo un mundo… ahí hace frío.


sábado, 22 de octubre de 2011

Un pescador


Recomiendo absolutamente que antes de leer esta historia os leáis este texto: http://ensayosarribas.blogspot.com/2011/06/castigo.html

Una playa tranquila, olas calmadas, un cielo cubierto de nubes blancas y un viento suave, cándido y frío. Un día sencillo. Un hombre paseando por la playa, por algun motivo, simplemente caminando junto al mar, notando la arena fría acariciándole los pies y pensando en sus cosas.

Dulces peces, ¿tanto os maltratamos? Dulces ideas ¿tanto os abandonamos? Yo os pregunto: ¿Seríais capaces de maltratar vosotros a un ser humano? Lo pregunto ya sabiendo la respuesta terca. Puede que simplemente os maltratemos para que vosotros no nos lo hagáis a nosotros. Ideas plúmbeas… ideas a la deriva por miedo a enloquecer y perder el sentido ontológico de la vida. Pues estos peces de irascible fuerza son más fuertes de lo que pensábamos. ¿Cuántos llantos mortificados hemos sabido llevar a la deriva junto al nombre “penco”? Perniciosas ideas pícaras y pérfidas, locuaces ideas hercúleas y procaces, todas son peligrosas, algunas cáusticas, ¡Oh, Dulce pastelito!...

El hombre sigue su camino y de repente, a diez pasos, se encuentra una especie de pastelito. Vaya un pastelito… ¡Qué buena pinta! Parecía realmente una delicia, una exquisitez. El hombre, como ser humano que es, va a curiosear el pastelito taciturno. Resulta que el pastelito estaba intacto y abarcaba todo eso que el ser humano podría desear: Bizcochito exótico y esponjoso y con un poco de café por los lados, recubierto de un chocolate que parecía decantarse a negro y de unas fresas muy pequeñas, debajo del chocolate hay un pequeño trozo fino de queso suave, un toque de limón por la mitad del bizcocho, todo desprendiendo un aroma fuerte, divertido y tentador; envuelto con un papel fino, verde oliva y elegante, pero sencillo, llamando la atención.

Las entrañas del hombre no pueden evitar hacer un solo musical remarcando el anhelo y el deseo que tiene por el pastel. El hombre se acerca, mira a un lado de la playa, mira al otro… no hay nadie. Se dice “¿Por qué no?”. Coge el pastelito y cerrando los ojos se lo lleva rápidamente a la boca esperando morirse de placer. Durante medio segundo saborea paulatinamente un placer absoluto en el paladar, le sube la sangre a la cabeza, comenzando a producirle un escalofrío de esos que te sacuden y te despiertan la vida. Pero entonces encuentra una cosa que falla, unas milésimas de segundo más tarde que el medio segundo después de saborear el pastel, un sabor metálico y puntiagudo comienza a penetrar por la lengua y de golpe… de golpe el anzuelo tira con más y más fuerza y sale una cuerda de debajo la tierra, una cuerda tensa tirando de él; el anzuelo se le clava por la lengua y de golpe se le clava también en la mejilla, desgarrándole la boca poco a poco; lo arrastra con una fuerza creciente y ardiente, casi con emoción. El hombre, eufórico, se pone a gritar como un cerdo en el matadero, y se pone a tirar hacia atrás para resistirse, pero no puede, se cae y se queda tumbado, siendo arrastrado mirando hacia arriba llorando e intentando sacarse el anzuelo. Ya es tarde, ahora la cabeza comienza a ser mojada por las olas, el cuerpo se comienza a perder por el agua dejando un rastro de sangre. El hombre desaparece entre olas. Unas olas aparentemente tranquilas, serenas, comprensivas, suaves, bonitas, un poco apagadas, de azul marino y blanco espumoso, unas olas… llenas de pescadores.

Sabiduría oculta




Hay maneras de ser sabio, hay maneras de aprender, muchas. Se puede aprender estudiando, se puede aprender pensando en general, se puede aprender con la experiencia. Pero a veces nos dejamos la manera más particular, sincera, la parte que solo se puede explicar a través de los sentimientos, de aprender.

Tendimos a preferir las cosas bellas. ¿Por qué? Sentimientos estéticos, belleza, incluso felicidad de tener un placer intelectual al comprender una obra de arte… ¿no es eso una manera de acercarse a la sabiduría? La inocencia primitiva de querer una persona, el sentimiento de sentirse bien al hace un esfuerzo moral como ayudar a una abuela a cruzar la carretera, la satisfacción de los deseos, la obra de arte y la relación que se establece con la persona… el amor y el arte son la tercera vía, junto al razonamiento y la experiencia, de la sabiduría. Sabiduría, bien ¿qué es la sabiduría? Grado más alto del conocimiento. Conducta prudente en la vida. Conocimiento profundo en ciencias, letras o artes. El verbo divino. El nombre humano. El adjetivo infinito i el complemento terrenal. El determinante de personalidad. La conjunción del entendimiento. La oración de la vida. Pues el amor es una vía para llegar a la pregunta a la cual se dirige la sabiduría ¿Qué somos? (esta pregunta se puede desarrollar hasta llegar a ¿Qué cosas hay? O ¿Qué es ser? ¿En qué consiste ser?). El amor: eso que nunca se acaba de definir, y una vez lo ves con claridad no está. El amor es inacabable, ¿no cuadra eso con la sabiduría? Siempre podremos querer más y de formas diferentes, siempre podremos ser más sabios y de maneras diferentes.

Todo; toda la realidad, la realidad de la antigua Grecia, la de los religiosos, la de los científicos, la de la modernidad; todo es una gran metáfora, y nunca podríamos acabar de acercarnos a ella si no es con arte y amor, pues estos son un relámpago dentro de todas esas nubes que nos nublan la vista.

Errores incorregibles


Nos vestimos de manera que parezcamos eso que creemos que a los demás les gustaría ver de nosotros. Nos mentimos unos a otros con sonrisitas falsas y chorradas innecesarias cuando alguien no nos cae bien, y después lo criticamos sin cesar. No estudiar para un examen y quedarse en casa haciendo nada (incluye cualquier actividad que tenga que ver con la tele)…

Aun sabiendo que estamos cometiendo un estupidísimo error, aun sabiendo que está mal, sabiendo que lo volveremos a hacer y que pensaremos otra vez lo estúpidos que hemos sido, sabiendo que hemos representado la pura y viva imagen de la hipocresía… no evitamos volverlo a hacer. Porqué. No entiendo en qué puñetas pensamos. Cosas tan fáciles de corregir y tan ridículas de hacer y no podemos evitar hacerlas y volver a hacer.
Personas que si hacen una buena acción, solo piensan en si los demás lo han visto; otros que aprenden a tocar un instrumento porque a los otros les gusta; otros se hacen policías porque ser violento siendo policía está aceptado por la sociedad; cuando vemos que una cosa está mal, esperamos a que los otros digan si opinan lo mismo, y si todos dicen lo contrario a lo que tú has pensado, decimos lo mismo que ellos, y si habías dicho lo contrario antes que ellos se te echarían encima, lo primero que hacemos es cambiar de opinión.

Así es el ser humano, y así seremos. La hipocresía forma parte de la naturaleza y definición humana. Pero bueno… ¿qué más da? Uno se tiene que aceptar a sí mismo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Hazlo

No hace falta que lo hagas. Pero si de verdad lo desearas… lo harías. Es lo de siempre: otra lucha. Pero esta es más grande, es una ruptura contra todo lo presente, contra nuestra realidad… no es solo miedo al cambio, es que… sabemos qué es lo que hay que hacer, pero a la vez lo que debería ser imposible… no es ético… no es… qué más da lo que sea, lo que importa es lo que se siente… y lo que se siente tarde o temprano explota, sea lo que sea.

Explotar… mientras no hacemos lo que deberíamos hacer, las horas explotan. Hay relojes por todas partes, para molestarme, me recuerdan a ti… maldita sea… y cuando ya los he olvidado todos… Dong… Dong… Dong… Miro a la derecha y veo las 4:23, miro recto y hacia arriba y veo las 7:45, entonces suenan los cuartos…

Cuando una persona quiere una cosa, todo el universo conspira para que esta persona tenga lo que desee (Paul Coelho – El alquimista). Haz algo... yo no puedo, no me dejan los músculos ni los nervios, solo los dedos cuando toco el piano o escribo... haz lo que sientas.

No hace falta que lo hagas… pero si de verdad lo desearas...

Hay textos que deben ser difíciles, pero este… este da igual lo que sea, incluso da igual si me contradigo, este se tiene que ignorar si se entiende o no, este texto no se trata de leerlo y entenderlo, se trata simplemente de sentirlo, ponerse en la piel del autor, o en la piel de quien recibe el texto. Puede que sea otra persona o puede que me lo escriba a mi mismo... supongo… querido lector, que tú deberías ser quien lo recibes ¿no?.

jueves, 13 de octubre de 2011

Relojes fundidos


Colisionando contra la infinidad, me pierdo… sé que eres mi perdición, en ti se acaba fundiendo todo. Puede que no importe lo que diga, pero sí cómo te lo digo. Así como consumiente fuego que soy, te dedico mis cenizas: Solo noches y sueños. Solo sabré vivir cuando las Noches no pueda dormir Y cuando tenga Sueños por los que morir. Es todo una continua guerra contra las luces que esperan, contra las que se apagan y contra las que soñamos.

Nuestros relojes podrían luchar juntos, fundirse.
 
Uno aprende a luchar cuando no le falta ni le sobra tiempo, sino cuando en una hora encuentra lo infinito, i cuando la palma de la mano puede atrapar el universo entero. Uno aprende a vivir, o luchar (como quieras), cuando no sabe nada, cuando le duele la cabeza, cuando sabe escribir en la oscuridad, con los ojos cerrados, en medio de la noche, cuando escribe letras sobre otras letras. Solo se aprende a vivir soñando. Luces por esperar, otras por apagar, otras por soñar, todas chocando contra la infinidad, todas esperando a que se acabe el día para acurrucarse a mí sin más.

domingo, 9 de octubre de 2011

Imaginar con valentía



Sé valiente cierra los ojos y da unos pasos hacia delante. Sin miedo ni vergüenza. Tu objetivo no es cambiar las personas, ni cambiarte a ti mismo… eso es poco… ¡el objetivo es cambiar el mundo! ¿Te imaginas? Cambiar el mundo… hasta esto parece poco. Es casi insignificante.

Sé valiente y dame la mano, sígueme. Sígueme hasta el límite de las fronteras, de lo imposible, y te aseguro que cruzaremos eso que siempre ha estado allí pero nunca hemos acabado de ver. Cruzaremos todos los límites que creas que te dominan, pues son todos aún más insignificantes.

¿Te imaginas? Cambiar el mundo… cruzando fronteras imposibles, bailando a la luz de un ocaso casi acabado, con una brisilla fresca acariciando la dulce sombra de una sonrisa que nadie conseguirá borrar nunca, las montañas doradas y verdes aplaudiendo con las hojas de los árboles, mientras mi perro se acerca con una piña en su boca para jugar. Sé valiente y recuerda que cambiar el mundo parece casi insignificante, que todas las estrellas en el cielo y todos los peces en el mar son pocos… insignificantes comparados con los pensamientos que silenciosamente te dedico cada día y noche… pero también insignificantes.